La memoria

A la hora en que las sombras duermen, la luz de la luna deja adivinar una silueta acercándose. ¿Recuerdas —me preguntas, Memoria, mientras llega a mí —aquella figura?

Y yo no contesto. Y la recuerdo, claro, entretejida conmigo. Acariciando mi brazo con la punta de sus dedos. Respirando mi respiración en un momento infinito.

Después un silencio atronador, y la noche se vuelve poesía.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Pensamientos incómodos y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s