El último beso

Siempre llega el último beso. Las más de las veces, incluso, se convierte en el último tiempo después de haberlo dado, y entonces, si duele, duele diferente. Pocas veces estamos preparados para esa despedida, para ese gesto, para ese adiós. Un beso efímero que, de repente, se hace eterno. Una eternidad en un segundo. En un beso.

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